¡Que viva por siempre la República Dominicana!

27 de febrero de 2020

La Trinitaria supo establecerse, primero como secreto a voces, luego como grito libertario. Su impacto en nuestra historia es innegable, grandioso. Diseñaron un proyecto. Soñaron y establecieron las bases de un sentimiento, de una motivación para la libertad y la autodeterminación de nuestro pueblo.

Ser dominicano no es solo llevar una cédula de identidad, sino un espíritu de servicio, una entrega al bien común, una ética de vida ante la comunidad. Nos debemos también al respeto por las leyes, como principal sostén de nuestra convivencia y marco para que los conflictos encuentren solución.

La justicia es un derecho de las personas y su garantía es un ejercicio cotidiano que requiere dedicación, inteligencia y racionalidad en el uso de los recursos. Es necesario transformar nuestra cultura institucional para que esta pueda impactar en un servicio judicial más eficiente, oportuno y democrático.

Fortalecer nuestra relación con la ética y el sistema de integridad. Sensibilizar a todas y todos los servidores judiciales para que cada ciudadano que entre en contacto con la Justicia, sea tratado con la dignidad y el decoro justo que la República establece como principio inalienable de cada persona, y en especial, debemos reducir las barreras de acceso y mejorar el trato a personas en situación de vulnerabilidad.

Es posible asegurar el aumento de la certeza jurídica, para hacer posible la convivencia pacífica y el desarrollo económico. Llevar acceso digno a las distintas instalaciones de la justicia, concebirla como un servicio a las ciudadanas y ciudadanos. Hacer posible la respuesta pronta a quienes los requieren. Urge trabajar unidos y mantener encendida la llama de los valores republicanos con el trabajo por la Justicia. Nuestro compromiso es asegurar una justicia a la altura de las necesidades del país.

El sacrificio de los hombres y mujeres de La Trinitaria fue un punto de partida, pero somos cada uno de los dominicanos y dominicanas quienes tenemos en nuestras manos el porvenir. Hagamos nuestra parte, con conciencia, sigamos construyendo ese camino que trazaron los fundadores: Juan Pablo Duarte, Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandrino Pina, Félix María Ruiz, José María Serra, Juan Alejandro Acosta, María Trinidad y Francisco del Rosario Sánchez, Josefa Pérez, Rosa Duarte, Matías Ramón Mella entre muchos otros.

Aquellos jóvenes con ideas de distinto tipo, dieron todo para que hoy podamos vivir libres e independientes. Hoy, a 176 años de aquel trabucazo de Independencia, debemos darles las gracias y gritar a viva voz: ¡Que viva por siempre la República Dominicana!

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