Henry

Personal
¿Quién es Luis Henry Molina?

Un hombre sencillo, tranquilo e inquieto a la vez. Dedicado a lo que me propongo. Acostumbrado a pensar y relacionarme con la gente desde unos objetivos: que son trabajar, como soy y como puedo, por más justicia en mi país y mejores instituciones para lograrlo.

 

¿Un deseo?

Que todo el mundo tenga derecho a ser feliz y pueda serlo, especialmente mis hijos.

 

¿Un sueño?

Trascender a través del servicio y con ello obtener la aprobación de mis pares, los ciudadanos. Para Viktor Frankl la vida no tiene sentido si tú no puedes tener un sueño más grande que tú y quiero que, al final de mis días, mis hijos se sientan orgullosos de mí.

 

¿Un objetivo?

Dedicar toda mi vida al servicio y que este tenga un impacto positivo en la sociedad y el bienestar común. Cuando me dedico a servir a los demás, encuentro la felicidad.

 

¿Un defecto?

Me distraigo mucho en los detalles.

 

¿Una virtud?

El orden y la sencillez. A los 14 años leí en un libro de Simón Bolívar que la exaltación al esfuerzo es la paciencia, la constancia y el trabajo. Tengo poca paciencia pero la he aprendido, lo demás se convirtió en parte de mi vida desde entonces.

 

¿Una película?

No puedo mencionar solo una, me gustan varias:

  • El violinista en el tejado (1971)
  • El nombre de la Rosa (1986)
  • El padrino (1972)
  • Y Star Wars (1977), toda la saga.
¿Libros que te hayan marcado?
  • Memorias de Adriano, de Yourcenar (1951)
  • La casa del pez que escupe en el agua, de Herrera Luque (1978)
  • Memorias de un cortesano en la Era de Trujillo (1988)
  • Solo cenizas hallarás, de Pedro Vergés (1945)
  • Las novelas de la caña que publicó la Sociedad de Bibliófilos
  • Over (1939)
  • El Terrateniente, Cañas y bueyes (1981), de Ramón Marrero Aristy

Trato de leer un libro por semana, aunque a veces el trabajo no me lo permite.

¿Un lugar?

Playa Cosón o cualquier rincón de este país hermoso donde, acompañado de gente buena o solo, pueda estar en contacto con la grandiosa obra de Dios y las posibilidades constantes de mejorar las condiciones en que vivimos en ella.

¿Grupo de música o cantante?

Los Beatles, me gusta el rock. En español, me gustan Sui generis y Seru Giran, Charly Garcia, Juan Carlos Baglietto, Los abuelos de la nada, Silvio, Pablo, Amaury Perez, Sabina, Juan Luis Guerra, Luis Dias o Franco De Vita. Tambien T.O.T.O., Cat Stevens. The Mammas and the Pappas.

¿Con quién te gustaría o te hubiera gustado tomar un café?

Con Helder Cámara, Arzobispo brasileño defensor de los Derechos Humanos.

¿A quién le rechazarías un café?

Yo creo que conversar para mí es importante. Y conversar con gente que piensa distinto. Me incentiva. Nunca rechazaría un café.

¿Una frase que te motive siempre?

Vivir la intensidad del presente sin perder las perspectivas del futuro.

Hombres que han marcado la vida:

Sin duda mi padre, con su ejemplo y su compromiso con los valores de su credo político y con la representación sindical. Me marcó mucho haber nacido en el seno de su familia en momentos en que pasaron por su vida cosas y personas de las que pude aprender mucho, desde presidentes hasta luchadores clandestinos.

Mi tío Rafael León León, político venezolano. También me marcó mucho la cosmovisión jesuita del padre Arango, el rigor y gran sabiduría del Doctor Pellerano, el don de gente de Subero Isa. Solo puedo trabajar con gente que admiro.

Mujeres que te han marcado:

Mi mamá. Había una conexión y ahora que tiene Alzheimer esa conexión sigue intacta.

Fue fundamental en mi vida. Me enseñó a disfrutar de las cosas buenas. Poco pero bueno. Comer bien. Buena ropa. Se sacrificaba porque tuviéramos esas cosas. Porque vivió una vida de limitaciones.

Mi tía Dina, la esposa de Rafael León León. Decidió que como su esposo estaba en la política, sus hijos iban a ser excepcionales. Y se dedicó a criarlos.

Educación
¿Qué hay de tu formación?

Tuve una formación inicial basada en el método Montessori. En Venezuela estuve en un Colegio Parroquial Público, dirigido por monjas. Ahí hice la Primera Comunión. Tuve una experiencia, en el colegio Don Bosco. La experiencia más frustrante… Siempre estuve en colegios mixtos y ese era de hombres. Luego en el Santísima Trinidad, en ese momento era el colegio de todos los botados. Yo podía ser yo. Era el líder del curso. Paralizaba la escuela…

 

En segundo de bachillerato entré al MEC. El Padre Arango fue a visitar mi casa… Le pregunté por el grupo. Y al otro día estaba tomando una guagua hacia San José de Ocoa. Ahí nos quedamos en el Centro de la Junta de Desarrollo y salimos para Rancho Arriba a construir casas hasta fin de año.

Ahí empezó mi militancia.

 

Tenía la opción de irme a PUCMM, la UNPHU y decidí ir a la UASD. Porque yo quería hacer carrera política.

 

En el MEC hacíamos retiros de Ejercicios Espirituales. Un día hice un retiro con un sacerdote jesuíta llamado Charly García Carrera. Vivía en Capotillo.

 

Tomé la decisión de ir a vivir a un barrio marginado. Hablé con Andrés Navarro y otros amigos. Uno me preguntó si yo estaba loco. Y terminó siendo Andrés. “La esperanza nos mata la alegría” decía una pared frente a la casa. En “Los guandules”. Había una jeepeta gris de la policía muy bonita que le decían “Doña Bella”. Asediaban a los moradores. Andábamos con una mochila y los policías creían que éramos seminaristas. Y los muchachos del barrio iban con nosotros para que no les maltrataran Dure 3 años, fue una gran lección de vida.

 

Estudié Derecho en la UASD. Y luego hice un master en Derecho Constitucional en la Universidad Católica de Chile. Me mantengo leyendo constantemente y actualizando mis conocimientos en distintas áreas del saber que son útiles en mi carrera.

Personal
¿Quién es Luis Henry Molina?

Un hombre sencillo, tranquilo e inquieto a la vez. Dedicado a lo que me propongo. Acostumbrado a pensar y relacionarme con la gente desde unos objetivos: que son trabajar, como soy y como puedo, por más justicia en mi país y mejores instituciones para lograrlo.

 

¿Un deseo?

Que todo el mundo tenga derecho a ser feliz y pueda serlo, especialmente mis hijos.

 

¿Un sueño?

Trascender a través del servicio y con ello obtener la aprobación de mis pares, los ciudadanos. Para Viktor Frankl la vida no tiene sentido si tú no puedes tener un sueño más grande que tú y quiero que, al final de mis días, mis hijos se sientan orgullosos de mí.

 

¿Un objetivo?

Dedicar toda mi vida al servicio y que este tenga un impacto positivo en la sociedad y el bienestar común. Cuando me dedico a servir a los demás, encuentro la felicidad.

 

¿Un defecto?

Me distraigo mucho en los detalles.

 

¿Una virtud?

El orden y la sencillez. A los 14 años leí en un libro de Simón Bolívar que la exaltación al esfuerzo es la paciencia, la constancia y el trabajo. Tengo poca paciencia pero la he aprendido, lo demás se convirtió en parte de mi vida desde entonces.

 

¿Una película?

No puedo mencionar solo una, me gustan varias:

  • El violinista en el tejado (1971)
  • El nombre de la Rosa (1986)
  • El padrino (1972)
  • Y Star Wars (1977), toda la saga.
¿Libros que te hayan marcado?
  • Memorias de Adriano, de Yourcenar (1951)
  • La casa del pez que escupe en el agua, de Herrera Luque (1978)
  • Memorias de un cortesano en la Era de Trujillo (1988)
  • Solo cenizas hallarás, de Pedro Vergés (1945)
  • Las novelas de la caña que publicó la Sociedad de Bibliófilos
  • Over (1939)
  • El Terrateniente, Cañas y bueyes (1981), de Ramón Marrero Aristy

Trato de leer un libro por semana, aunque a veces el trabajo no me lo permite.

¿Un lugar?

Playa Cosón o cualquier rincón de este país hermoso donde, acompañado de gente buena o solo, pueda estar en contacto con la grandiosa obra de Dios y las posibilidades constantes de mejorar las condiciones en que vivimos en ella.

¿Grupo de música o cantante?

Los Beatles, me gusta el rock. En español, me gustan Sui generis y Seru Giran, Charly Garcia, Juan Carlos Baglietto, Los abuelos de la nada, Silvio, Pablo, Amaury Perez, Sabina, Juan Luis Guerra, Luis Dias o Franco De Vita. Tambien T.O.T.O., Cat Stevens. The Mammas and the Pappas.

¿Con quién te gustaría o te hubiera gustado tomar un café?

Con Helder Cámara, Arzobispo brasileño defensor de los Derechos Humanos.

¿A quién le rechazarías un café?

Yo creo que conversar para mí es importante. Y conversar con gente que piensa distinto. Me incentiva. Nunca rechazaría un café.

¿Una frase que te motive siempre?

Vivir la intensidad del presente sin perder las perspectivas del futuro.

Hombres que han marcado la vida:

Sin duda mi padre, con su ejemplo y su compromiso con los valores de su credo político y con la representación sindical. Me marcó mucho haber nacido en el seno de su familia en momentos en que pasaron por su vida cosas y personas de las que pude aprender mucho, desde presidentes hasta luchadores clandestinos.

Mi tío Rafael León León, político venezolano. También me marcó mucho la cosmovisión jesuita del padre Arango, el rigor y gran sabiduría del Doctor Pellerano, el don de gente de Subero Isa. Solo puedo trabajar con gente que admiro.

Mujeres que te han marcado:

Mi mamá. Había una conexión y ahora que tiene Alzheimer esa conexión sigue intacta.

Fue fundamental en mi vida. Me enseñó a disfrutar de las cosas buenas. Poco pero bueno. Comer bien. Buena ropa. Se sacrificaba porque tuviéramos esas cosas. Porque vivió una vida de limitaciones.

Mi tía Dina, la esposa de Rafael León León. Decidió que como su esposo estaba en la política, sus hijos iban a ser excepcionales. Y se dedicó a criarlos.

Educación
¿Qué hay de tu formación?

Tuve una formación inicial basada en el método Montessori. En Venezuela estuve en un Colegio Parroquial Público, dirigido por monjas. Ahí hice la Primera Comunión. Tuve una experiencia, en el colegio Don Bosco. La experiencia más frustrante… Siempre estuve en colegios mixtos y ese era de hombres. Luego en el Santísima Trinidad, en ese momento era el colegio de todos los botados. Yo podía ser yo. Era el líder del curso. Paralizaba la escuela…

 

En segundo de bachillerato entré al MEC. El Padre Arango fue a visitar mi casa… Le pregunté por el grupo. Y al otro día estaba tomando una guagua hacia San José de Ocoa. Ahí nos quedamos en el Centro de la Junta de Desarrollo y salimos para Rancho Arriba a construir casas hasta fin de año.

Ahí empezó mi militancia.

 

Tenía la opción de irme a PUCMM, la UNPHU y decidí ir a la UASD. Porque yo quería hacer carrera política.

 

En el MEC hacíamos retiros de Ejercicios Espirituales. Un día hice un retiro con un sacerdote jesuíta llamado Charly García Carrera. Vivía en Capotillo.

 

Tomé la decisión de ir a vivir a un barrio marginado. Hablé con Andrés Navarro y otros amigos. Uno me preguntó si yo estaba loco. Y terminó siendo Andrés. “La esperanza nos mata la alegría” decía una pared frente a la casa. En “Los guandules”. Había una jeepeta gris de la policía muy bonita que le decían “Doña Bella”. Asediaban a los moradores. Andábamos con una mochila y los policías creían que éramos seminaristas. Y los muchachos del barrio iban con nosotros para que no les maltrataran Dure 3 años, fue una gran lección de vida.

 

Estudié Derecho en la UASD. Y luego hice un master en Derecho Constitucional en la Universidad Católica de Chile. Me mantengo leyendo constantemente y actualizando mis conocimientos en distintas áreas del saber que son útiles en mi carrera.

Vida y Formación Política
¿A qué líder político admiras?

Justin Pierre James Trudeau, líder liberal canadiense. Un hombre joven que ha sabido promover las ideas con que el mundo debe hacer frente al miedo que algunos quieren promover ante el futuro. A Felipe González, líder de la consolidación democrática de España y gran zorro de la sabiduría del poder.

 

También, conocer a la plana mayor del liderazgo del partido social cristiano COPEI, en Venezuela, considerarles mi familia y aprender de sus conversaciones con mi padre tuvo gran peso en mi vida. Haber estado en las campañas electorales de ese partido con Lorenzo Fernández y Luis Herrera Campins. Recuerdo que fui el único niño invitado oficial a la Convención del COPEI. Me mencionaron por el micrófono. Porque en ese partido era liderado por quienes consideraba mis tíos.

 

A los siete años, llegó un señor con mucha gente. Se veía que lo cuidaban mucho. Era Rafael Caldera, me puso la mano en el hombro y me pasó la mano por la cabeza. Pregunté quién era el. Y me dijeron: el presidente. Eso es lo que yo quiero ser cuando yo sea grande – le dije.

 

Frente a mi casa vivía el líder político Rafael León León: que luego fue mi padrino de confirmación. Marcó mucho a mi papá y recibí mucha influencia de el.

 

Compartir en el MEC con el padre jesuita Fernando Arango también fue una escuela para mi.

 

Luis Herrera Campins, cuando venía al país yo era su edecán. El fue quien me incitó a escribir. Porque quien puede escribir puede transmitir ideas. E influenciar.

 

Dagoberto González era “la moral del COPEI”. Obrero. Jefe del Frente de Trabajadores copeianos. Se quiso retirar, pero le pidieron que se postulara a senador sabiendo que iba a perder y ganó. Una gran visión de la que aprendí mucho.

 

Háblanos de tus hijos, ¿influyen en tu carrera política?

Mis hijos son la primera razón por la que hago todo lo que hago. Quiero que ellos puedan vivir en un país con más oportunidades que el que yo pude crecer. Son unos muchachos maravillosos. Cada uno distinto y todos muy despiertos. Quiero que cuando yo salga del juego público ellos puedan sentir orgullo porque su papá trabajó de la mano de los mejores hombres y mujeres del país para lograr un futuro distinto.

 

También son los más sacrificados, porque la política es como un sacerdocio. No admite vacaciones.

 

¿Eres político a tiempo completo?

Aunque con muy poco tiempo para descansar, aprovecho oportunidades para escaparme de vez en cuando. Hago ejercicio, como saludable. Poner mis ideas en orden, me permite estar más dispuesto a la hora de hacer mi trabajo.

 

¿Por qué decides incursionar en política?

Fue algo que estuvo en mi personalidad desde el principio. Y vino solo a mi vida. Aunque no puedo negar que lo andaba buscando.  Como he dicho antes, creo que hay que dejar el mundo mejor cuando nos vamos. Y la mejor manera de hacer eso es estando en el centro de la toma de decisiones.

 

¿Cuál es la República Dominicana que sueñas?

Una donde la gente pueda tener cada vez más mecanismos para construir su destino en libertad y con acceso a los recursos que aseguren su bienestar. Una República Dominicana capaz de buscar su propia felicidad y la de los suyos. Un país que se atreve hasta lograrlo.

 

¿Qué papel tienen los políticos en la transformación que el país y el mundo necesita? ¿Y los ciudadanos?

Un político de hoy debe estar claro de que el país económico y político debe tender a ser flexible. Debe ser útil para la realidad cambiante, para potenciar y catalizar procesos de generación de valor en todos los aspectos.

 

Desde INDOTEL, te has mostrado como un abanderado en el uso de las nuevas tecnologías. ¿Qué entiendes que depara la Era Digital para el futuro?

El futuro ya está aquí. No hay tiempo suficiente para filosofar mucho. Las ventajas de su avance han traído herramientas muy útiles. Y por sus ventajas irán desapareciendo viejos usos. Eso cambiará el mundo en que vivimos. Pero yo soy optimista. Sabiendo que traerá grandes retos, soy de los que tiene confianza en República Dominicana. En sus fuerzas para adaptarse como lo ha hecho en tantas situaciones difíciles. En la capacidad de la gente aprender y seguir adelante con nuevas situaciones. Ahora contamos con medios mucho más efectivos para hacer crecer el país con lo que hacemos y lo que somos.

 

¿Te sientes orgulloso de algo?

Mi trabajo en el MEC durante la universidad y el barrio donde viví tres años. Mi experiencia al frente de la Escuela Nacional de la Judicatura (ENJ) y haber servido en diferentes puestos hasta llegar a la presidencia de INDOTEL.

 

En la vida me ha tocado estar a la cabeza de equipos impresionantes. De gente que tiene ganas de crear y hacer para mejorar las cosas. Eso es un gran privilegio. Y me ha hecho sentir orgulloso de mi trabajo y de representar el de esa gente en muchas ocasiones.

 

Así fue en Pellerano & Herrera, donde pude pulir mi práctica profesional y aprender mucho de grandes abogados y juristas. Antes de eso en el Tribunal de Tierras.

 

El proceso de creación y fortalecimiento de la Escuela Nacional de la Judicatura (ENJ). Que logró reconocimientos internacionales señalan, por azar o por destino, el resto de mi carrera.  Porque esa gestión fue mi gran aprendizaje en materia de servicio público. Un lugar donde comprendí el valor de la prudencia, la importancia de saber escuchar y del trabajo en equipo, de la búsqueda de los mejores colaboradores, de la importancia del diálogo y la colaboración entre Estado, sociedad y sector privado.

 

Decidí retar mi vocación y echar a andar un proyecto de emprendimiento en la consultora CONNECTING. Otra experiencia enriquecedora que compartí con el activismo político.

 

Con esa mochila de lecciones y sueños fui luego al Ministerio de la Presidencia, al CEI-RD y finalmente al INDOTEL. Donde he seguido sumando lecciones, y el cariño por la gente, los retos difíciles y el aprendizaje diario.

 

Ahora bien, el equipo que me hace sentir más orgullo son mis hijos.