Palabras de apertura
"Enseñar el Derecho desde la Jurisprudencia"
Muy buenas tardes.
Es un honor volver a esta Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.
Siempre que regreso aquí, no vengo solo a hablar…
vengo a pensar, a reflexionar con ustedes…
Y sobre todo a seguir aprendiendo.
Saludos y Reconocimiento
Permítanme saludar, con especial aprecio:
A las autoridades académicas de esta universidad;
A mis compañeros jueces y juezas de la Suprema Corte de Justicia;
A los representantes de la Academia Dominicana de Jurisprudencia y Legislación;
A los responsables de la Cátedra de Jurisprudencia Almanzor González Canahuate;
Y muy especialmente a quienes hoy cumplen diversos roles:
profesores, autores y constructores de nuestra jurisprudencia.
A ustedes, autores del Anuario de Jurisprudencia…
Porque no solo estudian las decisiones.
Las interpretan.
Las ordenan.
Les dan sentido.
En cierta forma, ustedes hacen visible algo que a veces no vemos:
cómo el Derecho se va construyendo caso a caso.
Idea pedagógica del Anuario
Y eso tiene un valor enorme.
Porque a través del Anuario no solo estamos recopilando jurisprudencia.
Estamos sembrando una forma distinta de aprender el Derecho.
Una forma que parte del caso,
que entiende la decisión,
y que forma criterio desde la realidad.
Y, por supuesto, a ustedes, estudiantes…
aunque déjenme confesarles algo:
Voy a hablarles a ustedes…
pero en realidad, nos estoy hablando a todos.
Déjenme empezar con una pregunta sencilla…
¿Cuántos de ustedes han sentido que estudiar Derecho es memorizar artículos…
y repetirlos en un examen?
Es normal.
A muchos nos enseñaron así.
Aprendemos que las fuentes del Derecho son la ley, la doctrina y la jurisprudencia.
Pero en la práctica, nos formamos en la ley…
discutimos la doctrina…
y casi nunca llegamos a la jurisprudencia.
Idea central
Pero aquí es donde quiero hacer una pausa…
Porque esta no es solo una conversación con estudiantes.
Es una conversación con toda la comunidad jurídica y académica:
¿Estamos enseñando el Derecho como realmente funciona?
Déjenme decirlo con claridad:
El Derecho no funciona como muchas veces lo enseñamos.
El Derecho real…
el que decide sobre la libertad de una persona,
el que resuelve conflictos,
el que impacta empresas, familias, vidas…
no está en los códigos.
Está en las decisiones.
Por eso, quiero que se lleven una sola idea:
El Derecho no se aprende leyendo normas.
Se aprende analizando cómo se decide.
Y es precisamente en la jurisprudencia donde esa vitalidad se hace visible.
Naturaleza del Derecho
Durante mucho tiempo, enseñamos el Derecho como si fuera un sistema cerrado.
Como si bastara con conocer la ley.
Pero la práctica nos demuestra otra cosa.
La jurisprudencia no es solo una fuente del Derecho. Es el lugar donde este ocurre.
Dos abogados pueden conocer la misma norma…
y llegar a conclusiones completamente diferentes.
Dos jueces pueden enfrentar el mismo problema…
y construir respuestas distintas.
¿Por qué? Porque el Derecho no es solo norma.
Es interpretación.
Es criterio.
Es decisión.
Jurisprudencia e Interés Casacional
Y ahí es donde entra la jurisprudencia.
No como complemento.
No como algo avanzado.
Sino como el corazón mismo del Derecho.
Pero hoy quiero ir un paso más allá.
Porque en la República Dominicana estamos viviendo una transformación profunda en la forma en que se construye la jurisprudencia.
Y esa transformación tiene un nombre:
el interés casacional.
Durante mucho tiempo, la casación fue vista como una revisión.
Hoy está evolucionando hacia algo más importante:
la construcción de criterios para todo el sistema.
Esto implica un cambio profundo.
Porque ahora no se trata solo de resolver un caso…
sino de orientar cómo deben resolverse muchos otros.
Es decir:
la jurisprudencia deja de ser sólo una consecuencia…
y pasa a ser guía del sistema.
Y esto nos interpela directamente a todos nosotros.
A quienes enseñamos.
A quienes escribimos.
A quienes decidimos.
Porque si el sistema se organiza cada vez más alrededor de criterios jurisprudenciales…
entonces la pregunta es inevitable:
¿Estamos formando juristas capaces de entender y construir esos criterios?
El interés casacional nos está diciendo algo muy claro:
Hay casos que definen el rumbo del Derecho.
Y esos casos requieren un tipo de pensamiento:
Más profundo.
Más estructurado.
Más responsable.
Cátedra y Anuario de Jurisprudencia
Desde la experiencia de dirigir el Poder Judicial, puedo decirles algo con total convicción:
Los mayores desafíos de la justicia hoy…
no son de normas.
Son de interpretación.
Cada decisión exige criterio.
Cada decisión construye sistema.
Y por eso, lo que ocurre en las aulas…
ya no es solo un tema académico.
Es un tema institucional.
Por eso impulsamos la Cátedra de Jurisprudencia.
Y por eso el Anuario de Jurisprudencia Casacional Dominicana no es solo una publicación.
Es una herramienta.
Una forma de organizar el pensamiento jurídico del país.
Y aquí quiero volver a ustedes, queridos estudiantes…
Pero ahora, sabiendo que todos nos estamos escuchando.
Ustedes están aprendiendo Derecho.
Pero también están aprendiendo cómo se construye el Derecho.
Y a quienes enseñamos…
nos corresponde una responsabilidad mayor:
no formar repetidores de normas,
sino constructores de criterio.
Porque al final… cuando alguien llegue a un tribunal,
cuando una empresa necesite seguridad jurídica,
cuando una persona dependa de una decisión justa…
no van a preguntar: “¿Qué dice la ley?”
Van a preguntar: “¿Cómo se decide?”
Y esa respuesta…
no está en la memoria.
Está en la jurisprudencia.
Y en la capacidad de entenderla.
Hoy más que nunca, el Derecho exige pensar.
Y eso empieza aquí.
En las aulas.
En la forma en que enseñamos.
En la forma en que aprendemos.
En la forma en que dialogamos entre academia y judicatura.
CIERRE: Conferencia del Poder Judicial 2026
Por eso, quiero invitarlos a continuar esta conversación.
En los próximos días celebraremos la Conferencia del Poder Judicial.
Un espacio donde este diálogo —entre quienes enseñan, quienes escriben y quienes deciden— se hace realidad.
Ahí podremos ver cómo la jurisprudencia orienta el sistema.
Cómo el interés casacional define criterios.
Y cómo estamos construyendo una justicia más coherente, más transparente y más cercana a las personas.
Porque este no es un debate teórico.
Es un proceso en marcha.
Y todos —absolutamente todos los que estamos aquí— somos parte de él.
Y déjenme cerrar con lo siguiente:
La justicia del futuro no se construye solo en los tribunales.
Se construye en las aulas…
y entre todos nosotros.
Muchas gracias.


