"La dignidad como eje de la justicia: Familia, empresa y Estadoen la construcción de la sociedad que queremos"
APERTURA Y SALUTACIONES
Muy buenos días.
Es un honor estar en Santiago, en esta casa, donde el nombre de Manuel Arsenio Ureña nos recuerda que la empresa es, ante todo, un compromiso con el prójimo.
Permítanme saludar con mucho aprecio:
A la Excelentísima señora Raquel Peña, vicepresidenta de la República, a quien agradecemos su presencia y su compromiso permanente con el fortalecimiento institucional y el desarrollo del país.
A su Excelencia Reverendísima
Monseñor Héctor Rafael Rodríguez, arzobispo Metropolitano de Santiago; a quien agradezco públicamente, por su colaboración en las consultas de nuestro plan estratégico Justicia del Futuro 2034.
Saludo también con especial cariño a mi esposa, Paola, que hoy me acompaña.A mis distinguidos compañeros jueces y juezas de la Suprema Corte de Justicia.
Saludo también al Señor Juan Manuel Ureña, presidente de la Fundación Arquidiocesana Santiago Apóstol;
A su directora ejecutiva, la Señora Bernarda Peña de Checo.
Y a todas las autoridades de la provincia de Santiago y de la región norte, empresarios, líderes comunitarios y representantes de nuestra Iglesia Católica, magistradas y magistrados.
INTRODUCCIÓN: SANTIAGO, EJEMPLO DEL DESARROLLO
Vengo como juez, sí. Pero también vengo como esposo, como padre, como ciudadano.
Les hablo con la convicción de quien creeque toda ley tiene sentido cuando protege lo esencial de cada persona: SU DIGNIDAD.
Participar en este desayuno que honra a don “Manuel Arsenio Ureña” me llena de gratitud. Porque honramos la memoria de un hombre que entendió algo fundamental:
el éxito empresarial es estéril
si no se traduce en solidaridad
y bienestar social.
Don Manuel Arsenio nos demostró con su ejemplo, que para construir una sociedad mejor
debíamos volver a mirar a la familia como esa comunidad de amor, donde se forman los ciudadanos del presente y del futuro.
Santiago fue durante mucho tiempo una sociedad marcada por la economía del tabaco.
Pero en un momento decisivo de su historia, líderes como Manuel Arsenio Ureña, decidieron planificar el desarrollo. Se organizaron, pensaron el futuro y construyeron instituciones.
Hoy, Santiago es el motor de desarrollo de la región norte.
EL ESPÍRITU INSTITUCIONAL DE SANTIAGO
¿Qué hace diferente a Santiago?
Su capacidad de construir instituciones.
Pero, sobre todo, la visión de las personas que tuvieron el coraje de construirlas.
Personas que entendieron que el desarrollo se planifica, y se trabaja para hacerlo posible.
Por eso Santiago ha sabido construir instituciones fuertes:
Universidades que forman talento y ciudadanía, liderazgo empresarial comprometido,
medios de comunicación responsables, organizaciones sociales que defienden
el bien común y referentes espirituales que entendieron que la fe requiere acción.
Ese entramado institucional explica por qué Santiago ha sido, durante generaciones, uno de los grandes motores del desarrollo del Cibao y de la República Dominicana.
Y debo hacer una confesión personal: yo soy liceísta.
Pero también creo que cuando una institución funciona bien, uno debe tener la grandeza de reconocerlo… aunque se trate de las Águilas Cibaeñas.
Porque al final, en el deporte como en la sociedad, las instituciones fuertes se construyen con visión, disciplina y trabajo en equipo.
Y en estos días en que todos los dominicanos —aguiluchos, liceístas y fanáticos de todo el país— seguimos con entusiasmo al equipo que representa a la República Dominicana en el Clásico Mundial de Béisbol, recordamos algo muy simple:
cuando el país se une detrás de un mismo propósito, somos capaces de lograr grandes victorias.
Y esa misma capacidad de trabajar juntos es la que hoy necesitamos para enfrentar los grandes desafíos de nuestro tiempo.
CAMBIO CIVILIZATORIO Y DIGNIDAD
Vivimos un momento de transformación civilizatoria.
La inteligencia artificial y los cambios científicos y digitales están reconfigurando nuestro mundo.
Pero en medio de estas transformaciones hay una brújula que no cambia.
Una idea asentada en el humanismo cristiano desde hace siglos: El ser humano es el centro de todo.
Como estableció el papa León XIII en su encíclica Rerum Novarum: la dignidad del trabajador,
la dignidad de la persona… es sagrada.
Y quiero dejar esto bien claro: La dignidad humana es el límite del poder.
LA DIGNIDAD Y EL MÉTODO
Personalmente, esa visión de la dignidad me llegó primero como una herencia familiar y espiritual, antes que por los libros de derecho.
Desde joven aprendí un método que marcó mi formación: el método de VER, JUZGAR y ACTUAR.
Mi padre lo aprendió cuando era integrante de la Juventud Obrera Católica, de la mano del padre Fernando Arango.Y el padre Arango lo había aprendido a su vez de Monseñor Joseph Cardijn, quien impulsó este método de formación social cristiana en todo el mundo.
Yo tuve el privilegio de conocer también al propio padre Fernando Arango, quien enseñaba algo simple y a la vez profundo: mirar la realidad con honestidad, juzgarla con principios, y actuar con compromiso para transformarla.
PASO 1: VER
El primer paso es VER. Es decir, mirar la realidad sin maquillaje. Y les daré un ejemplo concreto.
Cuando aplicamos este método al Poder Judicial vimos algo que no podíamos ignorar: un sistema judicial atrapado en la mora.
PASO 2: JUZGAR
El segundo paso es JUZGAR. Evaluar la realidad a la luz de nuestras instituciones. Juzgar implica responsabilidad humana, interpretación del contexto y respeto a la dignidad.
En el Poder Judicial, juzgar es nuestra esencia. Pero en el ejemplo que estamos siguiendo se trata de juzgar a nuestro propio sistema.
Y así concluimos que la mora judicial Es, en sí misma, una forma de injusticia, porque un expediente detenido es una familia en vilo una empresa con su capital paralizado.
PASO 3: ACTUAR
Por eso decidimos dar el tercer paso: ACTUAR.
Y gracias a la acción conjunta y coordinada de miles de personas que componen nuestra institución, hoy podemos decir con satisfacción que estamos reduciendo la mora en todos los tribunales del país.
En primer lugar, hemos superado la mora histórica en la Suprema Corte de Justicia, el tribunal que me honro en presidir.
Pasamos de fallar el 10% de los casos que ingresaban a resolver alrededor del 90% al año.
Ese dato representa algo más profundo: Es tiempo devuelto a las personas.
Creamos el portal justicia.gob.do para evitar que un ciudadano pierda su tiempo en largas filas y que pueda acceder con dignidad a los documentos de su propio caso.
Eso es elevar la dignidad de la gente.
También fortalecimos el uso de salidas alternas con la creación de un Centro de Mediación en Santiago. Esto dignifica el acceso a la justicia, abarata costos y promueve la solución pacífica de los conflictos, especialmente en los asuntos de familia.
Porque la familia, como núcleo fundamental de la sociedad, ocupa un lugar prioritario en este modelo de justicia.
Un sistema judicial eficiente y humanizado protege la estabilidad familiar, vela por el interés superior de nuestros niños, niñas y adolescentes,y promueve soluciones que favorezcan la convivencia y la paz social.
Hemos comprendido que la justicia esta llamada a proteger derechos, ordenar la convivencia y garantizar la dignidad de las personas.
También está llamada a orientar, a mediar y a prevenir, contribuyendo a relaciones más sanas
y a entornos seguros para el desarrollo integral de las personas.
Este mismo método de trabajo: ver, juzgar, actuar, lo estamos aplicando a cada uno de los retos
que observamos en el Poder Judicial. Esto nos ha permitido lograr transformaciones que parecían imposibles.
JUSTICIA COMO INFRAESTRUCTURA
Cuando hablamos de desarrollo solemos pensar en carreteras, puertos o energía. Pero hay otra infraestructura igual de importante: la justicia.
La justicia es la infraestructura de la convivencia, el lugar donde una sociedad resuelve sus conflictos, protege derechos y establece límites al poder.
Por eso pronto contaremos con una nueva Ciudad Judicial en Santiago.
Ustedes tienen un gran palacio de justicia.
Vamos a reorganizarlo y remodelarlo, para que esté a la altura del desarrollo de esta región.
JUSTICIA Y DESARROLLO
Porque una justicia eficiente es también una ventaja competitiva para el país.
La inversión necesita confianza, y la confianza necesita reglas claras.
Cuando una empresa evalúa dónde invertir cómo expandirse, lo primero que observa es si las reglas se respetan y si se aplican de manera consistente.
Un Poder Judicial que funciona, que ofrece previsibilidad y seguridad jurídica, se convierte en el mejor escudo para la economía.
Porque cuando familia, empresa y Estado trabajan juntos, la dignidad se convierte en realidad y con ella llega el desarrollo.
CIERRE
Amigas y amigos de Santiago y de todo el Cibao: Estamos llamados a ser protagonistas de nuestra realidad.
Como decía el Padre Arango: “Debemos formarnos en la acción”.
Les invito a que nos acompañen del 9 al 11 de abril de este año, en la Conferencia del Poder Judicial.
Será el espacio donde presentaremos al país los avances en la transformación de la justicia dominicana y el rumbo que traza el Plan Justicia del Futuro 2034 como guía para los próximos años.
Bajo el concepto “La justicia que estamos construyendo”, esta conferencia reunirá a actores del sistema de justicia, al sector empresarial, a la academia y a representantes de la sociedad dominicana.
Será un espacio para compartir avances, dialogar sobre los grandes retos del sistema de justicia y seguir fortaleciendo la justicia como una prioridad nacional.
Por eso necesitamos su visión empresarial, su experiencia en gestión y su compromiso social. Para seguir construyendo juntos una justicia que proteja derechos, genere confianza y contribuya al desarrollo de la República Dominicana.
Una justicia que no solo resuelva expedientes, sino que eleve la condición humana.
Confío en que nos acompañen en la Conferencia del Poder Judicial, donde seguiremos construyendo juntos la justicia del futuro.
Y recuerden siempre esta verdad:
El desarrollo económico es el cuerpo de una sociedad…
LA DIGNIDAD Y LA FAMILIA SON SU ALMA.
Y la justicia existe para protegerlas.
Ese es el compromiso que nos convoca.
Ese es el país que estamos llamados a construir.g
Muchas gracias.


